Isla de Pascua


La Isla de Pascua hizo soñar a muchos exploradores y a varias generaciones de viajeros.

Los misteriosos moáis son los vigías de ese viaje, pero hay mucho más para ver en este minúsculo universo, más pequeño que la ciudad de Buenos Aires. Se pueden explorar cuevas, subir hasta la cumbre de un volcán, descubrir la única escritura del hemisferio sur, avistar aves, bucear en aguas tropicales y conocer a los rapanuis y su cultura polinesia.

Pascua es una isla tropical donde la mayoría de las plantas actuales fueron introducidas por los primeros colonos polinesios. Los bosques de la palmera autóctona que cubrían originalmente las laderas de los volcanes fueron totalmente talados hace ya varios siglos. Su madera servía para cremaciones rituales y para transportar los pesados moáis a lo largo y ancho de la isla.

Muchos de los caballos que crían los isleños caminan libremente y hay que cuidar de ellos al circular en auto, cuando cruzan las rutas. La Isla de Pascua es un lugar ideal para las cabalgatas. La más impactante hace cumbre en el Terevaka, el mayor de los volcanes. Varias familias proponen ese paseo, como Cabalgatas Tata.

Fuente: LaNacion.com.ar