Qué hacer en una escapada a Salta


Turismo en Revista Zero.

Su casco histórico y sus callecitas empedradas te proponen un viaje hacia el pasado, recorriendo su Cabildo, sus iglesias y sus fachadas coloniales. Pero la ciudad también ofrece cafecitos frente a la plaza, sus famosas y jugosas empanadas, comer colaciones y nueces con dulce de leche o probar una buena copa de vino de Cafayate.

Las calles más lindas son las que rodean la plaza 9 de Julio. Luego de pasear por la plaza, es recomendable hacer el recorrido de la calle Caseros desde el Cabildo hacia el Convento de San Bernardo. Veredas angostas con adoquines y faroles conviven con edificios antiguos y locales comerciales muy pintorescos con variedad de artesanías. A lo lejos se ven los cerros.

En el mercado artesanal se pueden encontrar guayos antiguos, mantas de llama u oveja tejidas a mano, las tulmas de colores y los adornos como las sillitas de madera y tiento para poner en una biblioteca.

Decir «Salta» es casi sinónimo de decir «empanadas». Así que es obligación probarlas. Las típicas son de carne, queso o charqui. En Alsina y 25 de mayo hay un espacio gourmet muy frecuentado por los locales, no solo por sus empanadas, sino por otras delicatessen como sus picadas, sus ensaladas y sus fiambres.

Fuente: Revista Ohlalá.